América Latina arriesga ser laboratorio de datos sin ley de IA propia

Mientras la UE, EE. UU. y China imponen sus modelos, la región arriesga convertirse en laboratorio de extracción de datos si no construye capacidad institucional propia antes de que la inercia extraterritorial se la imponga.

América Latina arriesga ser laboratorio de datos sin ley de IA propia

Foto: Arturo A

La regulación de la inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa para convertirse en el tablero donde se juega la soberanía tecnológica. Tres potencias —Unión Europea, Estados Unidos y China— han desplegado arquitecturas normativas irreconciliables. La UE avanza con su Ley de IA: un marco transversal, vinculante y extraterritorial que entró en vigor en agosto de 2024 y será plenamente aplicable en 2026. Su enfoque basado en el riesgo obliga a cualquier sistema que afecte a personas en territorio europeo, independientemente de dónde se desarrolle. Las multas alcanzan el 7 % de la facturación global.

Frente a ese modelo derechos-céntrico, Estados Unidos apuesta por guías voluntarias, estándares del NIST y compromisos bilaterales. China, en cambio, impone un modelo estado-céntrico con registro obligatorio, evaluación de seguridad y control de contenido.

América Latina no es espectadora: es territorio de fricción. La extraterritorialidad europea obliga a cualquier empresa de la región que ofrezca servicios en la UE a cumplir sus exigencias. Simultáneamente, la influencia estadounidense —vía inversiones, nube y estándares técnicos— y la presencia china —infraestructura 5G, ciudades inteligentes, vigilancia urbana— crean un triángulo de presiones que no admite neutralidad pasiva.

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Brasil lidera con el Proyecto de Ley 2338/2023, inspirado en el enfoque de riesgo europeo pero con matices propios. Chile avanza en una Ley Marco con foco en derechos humanos y un registro público de sistemas de alto riesgo. Uruguay, sin ley específica, asignó a su agencia de gobierno electrónico el diseño de la estrategia nacional y se adhirió a la Convención Marco del Consejo de Europa, primer tratado internacional vinculante sobre IA. México, Colombia, Argentina y Perú tienen estrategias o proyectos en trámite con grados variables de vinculatoriedad. El denominador común es la asimetría de capacidades: las autoridades de protección de datos asumen de facto la supervisión de IA sin presupuestos, planta ni marco legal específico.

El mimetismo es la trampa. Copiar la Ley de IA europea sin la capacidad institucional europea —Oficina de IA, red de autoridades, sandboxes, cuerpo técnico— genera cumplimiento teatral. KPMG advierte que el 71 % de los ciudadanos globales esperan regulación y tres de cada cinco desconfían de la IA. La norma europea exige supervisión humana, explicabilidad, calidad de datos y trazabilidad: costes que las grandes corporaciones absorben, pero que pueden estrangular a pymes y startups latinoamericanas sin compliance estructurado. El modelo estadounidense evita rigidez pero deja lagunas en rendición de cuentas y sesgo algorítmico que el mercado no corrige solo. El chino garantiza control estatal a costa de libertades civiles y opacidad.

Evitar la trampa es la oportunidad. Un estudio académico reciente enmarca los esfuerzos regulatorios latinoamericanos en el paradigma de la No Alineación Activa: la región navega el paisaje geopolítico con búsqueda propia de soluciones, sin dependencia excesiva de potencias extranjeras. Eso exige traducir principios internacionales en acciones concretas para realidades de ingresos medios y bajos, no importar plantillas. El Índice Latinoamericano de IA (ILIA 2025) lo expone crudamente: la región representa el 6,6 % del PIB mundial pero recibe apenas el 1,12 % de la inversión global en IA. La adopción en el Norte Global duplica aproximadamente a la del Sur. La infraestructura de cómputo soberano y los datos propios son la brecha real.

Tres escenarios a 2028 dibujan el horizonte. En el primero, el "efecto Bruselas" se globaliza: certeza jurídica a cambio de dependencia normativa, coste fijo alto y escasa voz en la gobernanza futura. En el segundo, la fragmentación en bloques parte a América Latina: Cono Sur y México miran a Bruselas; Caribe y Centroamérica, a Washington; Venezuela, Cuba y Bolivia, a Pekín. Incertidumbre jurídica, barreras al comercio digital regional, forum shopping regulatorio. El tercero, una convergencia pragmática híbrida que combine protecciones de derechos (UE), agilidad e innovación (EE. UU.), planificación estratégica e infraestructura pública (China) e implementación técnica estandarizada (IEEE/ISO).

América Latina, por su posición geoestratégica y vinculación múltiple, está en posición única para impulsar este modelo —vía CELAC, Alianza del Pacífico, Mercosur— si logra capacidad técnica propia: auditores algorítmicos certificados, peritos, sandboxes regionales y financiación público-privada para infraestructura de cómputo y datos soberanos.

Para organizaciones, la hoja de ruta es ineludible: mapeo de sistemas y clasificación por riesgo; gobernanza de datos con lineage y licencias claras; gestión de riesgo iterativa (ISO 23894, NIST AI RMF); supervisión humana con trazabilidad; transparencia y etiquetado de contenido sintético; preparación para registro y evaluación de conformidad; monitoreo post-mercado; alianzas estratégicas con sandboxes reguladores y certificaciones técnicas. Pero la hoja de ruta institucional es política: la región tiene una ventana estrecha para diseñar su propio marco antes de que la inercia extraterritorial se lo imponga. Gana la carrera quien construye la capacidad para hacer cumplir una regulación que proteja sin asfixiar. El cumplimiento ajeno es sumisión; la gobernanza propia es soberanía.

Fuentes

  1. El Reglamento europeo obliga a Latinoamérica a elegir bando
  2. La IA en América Latina: Intentos de regular la Inteligencia Artificial dentro del paradigma geopolítico de la No Alineación Activa (ANA). Una revisión crítica
  3. América Latina busca su propio camino en la regulación de la IA
  4. Raíces regionales, contribuciones globales: la voz de América ...
  5. México debe preguntarse qué papel quiere jugar frente a la IA: Salma Jalife
Marcelo Peguero

Escrito por

Marcelo Peguero

Experto en estándares

Cofundador de ISOINNOVA y especialista en diseño de procesos de calidad, con más de 20 años implantando sistemas de gestión en organizaciones públicas y privadas de Latinoamérica. Su trabajo parte de una convicción simple: un proceso mal diseñado no se arregla poniéndole tecnología encima, se amplifica. Desde ahí mira cómo la inteligencia artificial entra en la operación de las empresas — qué promete, qué mide de verdad y quién termina asumiendo el costo cuando el estándar llega después de la herramienta.