Aging clocks miden la edad biológica, pero su opacidad genera dudas

Los aging clocks basados en algoritmos prometen medir el envejecimiento, pero la opacidad y la desigualdad amenazan con convertir la longevidad en un lujo.

Aging clocks miden la edad biológica, pero su opacidad genera dudas

Foto: Fernando Venzano

La promesa de un fármaco que "revierte" el envejecimiento ha pasado de la ciencia ficción a los titulares. Generation Lab, una startup secreta, afirma haber encontrado una combinación de dos medicamentos existentes que "bloquean la propagación sistémica del envejecimiento en el torrente sanguíneo". La base científica proviene de los estudios de Irina Conboy con parabiosis en ratones, pero la compañía no revela cuáles son esos fármacos. Mientras tanto, ensayos clínicos con GLP-1 (como tirzepatida y semaglutida) buscan determinar si estos fármacos para la obesidad también ralentizan el envejecimiento biológico, midiendo indicadores como los "aging clocks".

El papel de la IA en la medición del envejecimiento

Detrás de estos relojes de envejecimiento hay algoritmos de inteligencia artificial que analizan patrones epigenéticos en el ADN. Son modelos de machine learning entrenados con miles de muestras para predecir la edad biológica de una persona a partir de metilaciones. Esta tecnología ya se usa en investigación: el estudio con semaglutida en adultos con VIH, liderado por UC San Diego y Case Western, aplicó estos relojes para detectar cambios en el ritmo de envejecimiento tras 32 semanas de tratamiento.

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La IA no solo mide, también acelera el descubrimiento de fármacos. Algoritmos como los de Insilico Medicine o las plataformas de generación de moléculas están reduciendo los costos y plazos de la investigación preclínica —un informe reciente señala recortes de hasta 70% en las fases tempranas—. En este contexto, los aging clocks se vuelven una herramienta clave: permiten evaluar rápidamente si un compuesto tiene efectos rejuvenecedores, mucho antes de saber si prolonga la vida.

Riesgos opacos y decisiones automatizadas

Pero hay un problema: muchos de estos algoritmos son opacos. Las empresas no publican sus datos de entrenamiento ni los criterios exactos que usan para calcular la edad biológica. Si un reloj de IA indica que una persona "envejece" más rápido, ¿debería eso afectar su acceso a seguros de salud, a hipotecas o incluso a tratamientos experimentales? En Latinoamérica, donde la regulación algorítmica es incipiente, el riesgo de sesgos y discriminación es aún mayor.

Un estudio reciente advirtió que ciertos suplementos antiaging muy populares podrían interferir con tratamientos oncológicos. Cuando la IA se usa para recomendar estos productos, sin validación clínica robusta, el peligro se multiplica. Los ejecutivos deben entender: la eficacia del algoritmo depende de la calidad y representatividad de los datos, y si estos provienen de poblaciones europeas o estadounidenses, su aplicabilidad en América Latina es limitada.

Preguntas para la mesa directiva

  • ¿Su empresa está invirtiendo en tecnologías de salud basadas en IA? ¿Auditó los algoritmos para detectar sesgos?
  • ¿Qué garantías de transparencia y explicabilidad exigen a sus proveedores?
  • ¿Cómo están preparando sus políticas de datos para cumplir con regulaciones emergentes?

El debate ético que no se puede posponer

La posibilidad de que los GLP-1 o cualquier otro fármaco "rejuvenezca" marcará un antes y un después. Pero también plantea una brecha peligrosa: si estos tratamientos son costosos, solo una élite podrá acceder a ellos, mientras que las mayorías seguirán envejeciendo sin esa tecnología. La IA que los desarrolla podría acelerar esta desigualdad si no se diseñan políticas de acceso equitativo.

Más allá del hype, los ejecutivos latinoamericanos deben ser escépticos pero no pasivos. La pregunta no es solo si la IA puede medir el envejecimiento con precisión, sino quién controla esos algoritmos y con qué fines. Hasta que no haya transparencia en los modelos, regulación clara y acceso justo, la revolución antiaging seguirá siendo un privilegio disfrazado de innovación.

La tecnología avanza rápido, pero nuestra capacidad para distribuir sus beneficios no debería quedarse atrás. El debate recién comienza, y tanto el sector público como el privado están llamados a participar. La pregunta para ustedes es: ¿su organización estará del lado de la equidad o del lado de los privilegios?

Señales para actuar hoy

  • Exija a sus equipos técnicos que documenten los sesgos de cualquier herramienta de IA en salud
  • Promueva alianzas con universidades locales para validar algoritmos con datos de la región
  • Participe en foros de regulación algorítmica para influir en las políticas públicas

La IA está escribiendo las nuevas reglas del envejecimiento. Queda en nosotros asegurarnos de que esas reglas no se escriban solo para unos pocos.

Fuentes

  1. The Download: un fármaco antienvejecimiento secreto y la incorporación a plantas de energía virtuales
  2. Una startup afirma haber encontrado un fármaco para rejuvenecer la sangre
  3. Una medicina antienvejecimiento podría ya existir. Nir Barzilai está en una misión para encontrarla
  4. ¿Podrían los fármacos GLP-1 frenar el envejecimiento? Un nuevo ensayo pone la teoría a prueba
  5. Los suplementos antienvejecimiento que toman millones de personas podrían perjudicar el tratamiento del cáncer, advierte un estudio
Marcelo Peguero

Escrito por

Marcelo Peguero

Experto en estándares

Cofundador de ISOINNOVA y especialista en diseño de procesos de calidad, con más de 20 años implantando sistemas de gestión en organizaciones públicas y privadas de Latinoamérica. Su trabajo parte de una convicción simple: un proceso mal diseñado no se arregla poniéndole tecnología encima, se amplifica. Desde ahí mira cómo la inteligencia artificial entra en la operación de las empresas — qué promete, qué mide de verdad y quién termina asumiendo el costo cuando el estándar llega después de la herramienta.